Donde las palabras construyen ciudades y los sueños caminan descalzos.

Ella camina descalza entre hojas abiertas, como quien vuelve a casa tras un largo silencio. El mundo a su alrededor —hecho de libros, de letras suspendidas en los árboles, de ideas que arden como faroles— no es más que el reflejo de su memoria. No teme a la desnudez: lleva en la piel lo que otros ocultan en el alma. La pluma que empuña no es un arma, sino un faro. Aquí, en esta ciudad que solo existe para quien se atreve a imaginarla, se escribe lo que no se dijo, se nombra lo que dolió y se ama lo que aún no ha sucedido.
CIERRA LOS OJOS… ¿LA VES?
Hay relatos que no se leen: se habitan. Textos que abren la puerta de una casa conocida, nos sientan a la mesa y, sin pedir permiso, nos obligan a mirar los huecos. Cierra los ojos… ¿la ves? es uno de ellos.
Transcurría la Navidad de 2020 cuando escribí este relato. Por aquel entonces, desconocía que serían las últimas que disfrutaría con mi padre sentado a la mesa. Imagino que a muchos de los que me leéis también os abruman esos sentimientos contrapuestos que llenan estas fechas cuando hay ausencias importantes.
Este relato nos lleva a una Nochevieja íntima, doméstica, donde el amor no hace ruido pero pesa. Donde una cama amanece fría, una cocina recuerda manos expertas y una mesa, aun llena, sigue incompleta. Porque hay ausencias que no se tapan con manteles bonitos ni con platos abundantes. Hay sillas que permanecen vacías aunque haya otra persona ocupando ese lugar. Y, sin embargo, son ausencias siempre presentes: ocupan el aire, el olor de los guisos, las melodías que llenan el ambiente, la memoria compartida.
Esta historia habla del duelo sin estridencias, del amor que no se va cuando el cuerpo falta, de cómo quienes amamos se quedan a vivir en los gestos cotidianos y en los rasgos heredados. En una mirada, en una risa infantil, en una especia concreta. Habla también de la espera, de la soledad aprendida a la fuerza y del abrazo que llega tarde, pero llega, y afloja por fin el nudo de la garganta.
En esta mesa literaria hay risas, sí, y celebración, pero también silencios. Porque celebrar no siempre es olvidar; a veces es recordar juntos. Reconocer que no estamos todos, que nunca volveremos a estarlo del mismo modo, y aun así seguir poniendo los platos, encendiendo las luces y diciendo “felices fiestas”.
Este relato es una invitación suave y valiente: cerrar los ojos, mirar hacia dentro y aceptar que el amor verdadero no desaparece. Simplemente cambia de lugar.
Si te apetece leerlo, pincha aquí.
Cuando el pasado llama a la puerta: ¿por qué deberías leer Memorias de un tiempo robado?
Hay libros que nos entretienen y libros que nos transforman. Historias que simplemente leemos… y otras que se nos quedan adheridas al alma, como una vieja canción que vuelve de repente cuando menos lo esperamos. Memorias de un tiempo robado, mi nueva novela, pertenece a esta segunda categoría. Es una historia que no solo se lee, sino que se vive. Y una vez dentro, ya no se sale ileso.
El 1 de julio de 2022, la imagen que os comparto volvió a llenar las pantallas de todos los informativos. Se cumplían veinticinco años de la liberación de José Ortega Lara. Esa expresión inspiró esta historia. Esa imagen en concreto, ese ceño fruncido por la angustia, el cuerpo consumido después de 532 días de cautiverio, fue el resorte que activó el manantial de las musas. Así es la inspiración, aparece en cualquier parte, sobre todo en las noticias.

Memorias de un tiempo robado no es una historia de terrorismo. Esta novela es un canto a la verdad silenciada, a los afectos ocultos, a los legados que nos transforman sin conocerlos. Pero también es una declaración de amor a la literatura como hilo conductor de la memoria y al poder reparador de las palabras, incluso cuando llegan tarde.
Una historia con la piel a flor de papel
Todo comienza en un cementerio. No es una casualidad. La historia de Sebastián, un joven arrastrado por la vida tras la muerte repentina de sus padres, se ancla al duelo como punto de partida. Pero pronto descubrimos que no es una historia de pérdida, sino de reconstrucción. El lector se ve atrapado por una narración envolvente, con atmósferas tan precisas que casi pueden tocarse: el frío que cala en los huesos de Sebastián es el del lector, la opresión del silencio en la casa vacía también le pesa a quien sostiene el libro entre las manos.
Memorias de un tiempo robado no se contenta con contarnos un drama. Nos invita a recorrer un camino de descubrimiento que gira en torno a la figura de un anciano misterioso, Damián, que aparece en la vida del protagonista como un náufrago de su propio pasado… y que desencadena una revelación que cambiará por completo el curso del relato.
De lo íntimo a lo universal
La fuerza de esta novela reside en su capacidad para transitar lo íntimo —el desahucio, el duelo, el desarraigo— hasta lo universal: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿qué puedo hacer con las heridas que no me pertenecen, pero que forman parte de mí?
El recurso de la carta escrita por Damián nos sitúa ante una verdad que se va desplegando poco a poco, como si quitáramos las capas de un pasado cuidadosamente sellado. El lector avanza al ritmo de Sebastián, y con él descubre una historia que lleva décadas esperando ser contada: la historia de una hija negada, de un amor vetado por las convenciones de una época, de un hombre que intenta, al final de sus días, reparar aquello que no supo sostener en vida.
Una narrativa sin artificios, pero con alma
Esa es la conclusión a la que llegan mis lectores fantasma, a los que agradezco especialmente la generosidad de cederme su tiempo para darme una opinión sobre la novela (e impulsarme a publicarla, por fin). Según ellos, mi prosa tiene la virtud de la claridad emocional. Cada descripción está al servicio de la emoción que convoca. No hay giros gratuitos, no hay trampas argumentales, no hay imposturas. La naturalidad con la que la intento llevaros de la lágrima a la ternura, del desconcierto a la esperanza, es uno de los grandes logros de la novela… y uno de sus grandes aciertos es la construcción de sus personajes: reales, contradictorios, vivos. Sebastián no es un héroe clásico, pero tampoco una víctima pasiva. Es simplemente humano. Lucha, se equivoca, se derrumba y se levanta. Y eso lo hace inolvidable.
¿Por qué leerla ahora?
Porque estamos en un momento donde buscamos respuestas. Donde queremos entender cómo se transmiten los silencios de generación en generación. Donde necesitamos saber que es posible reconstruirse desde las ruinas, aunque todo parezca perdido. Porque es una novela que nos habla de los vínculos rotos… y también de los que se tejen desde el abismo, a destiempo, pero aún posibles.
Y porque es también un retrato social. A través de la historia de Sebastián, intento retratar con sutileza, pero con fuerza, la precariedad de una juventud que hereda deudas más que certezas. El desahucio no es solo físico, es emocional. Y la novela tiene la valentía de nombrarlo.
Un regalo inesperado
A medida que avanzamos en la historia, entendemos que no se trata solo de una herencia material. Lo que Damián le deja a Sebastián no es solo una casa en un pueblo de montaña: le deja la posibilidad de conocer su origen, de nombrar su herida, de resignificar su historia. Y en ese proceso, lo que pretendo es que vosotros, lectores, también recibáis algo: la certeza de que, a veces, la vida ofrece una segunda oportunidad.
Este libro no busca dar lecciones. Solo quiere contar una verdad. Pero ese gesto, aparentemente sencillo, nos reconcilia con lo mejor de la literatura: su capacidad para devolvernos un espejo donde mirarnos y comprendernos mejor.
Una novela para recomendar con los ojos cerrados (y el corazón abierto)
Mis lectores fantasma añadieron que Memorias de un tiempo robado es la novela perfecta para quienes aman las historias de herencia emocional, de secretos familiares, de vínculos que desafían el tiempo y la lógica. Agradezco infinitamente sus comparativas con autores de renombre tan importantes y destacados como Delphine de Vigan, Alice Munro o incluso Gabriel García Márquez en su vertiente más íntima. Pero también es una historia que interpela a cualquiera que haya perdido algo, que haya sentido que el mundo se les caía encima… y haya tenido que encontrar una salida, aunque fuera en la dirección menos esperada. Gracias.
Si buscas una novela que te haga sentir, pensar y recordar —todo al mismo tiempo—, esta es tu historia.
Cielos de miel y barro en Fuentes de Ropel
La Asociación Cultural Iniciativas Ropelanas me invitó a participar el pasado viernes 29 de julio en una velada literaria, como una de las numerosas actividades que están llevando a cabo durante el verano cultural. Compartiendo mesa con el escritor local Primitivo Carbajo, presenté la saga familiar en un enclave mágico como es el pórtico de la Iglesia de San Pedro. La acogida resultó fabulosa.

Cabe destacar la enorme labor que realiza la asociación, integrada por más de ochocientos miembros y encabezada por la figura de Teo Vecino, no únicamente por la importante labor de fomento de la cultura que realizan (contribuyendo con ello a dar visibilidad a todo el gremio de artistas locales -entre los que modestamente me encuentro-), también por todas las actividades benéficas que desarrollan y por el impulso que todo lo anterior supone para las zonas rurales… ¡más vida para los pueblos!
XIV Semana de las Personas Mayores

Un año más, Cruz Roja de Benavente celebra estas jornadas en las que nuestros mayores son los principales protagonistas. Para ello, cuenta con un programa destinado no solo a orientarles respecto a temas de sumo interés para ellos, también se piensa en ofrecerles momentos de esparcimiento que contribuyan al refuerzo de sus capacidades cognitivas y sus relaciones sociales.
Me siento muy agradecida de formar parte de un proyecto tan enriquecedor. He de confesar que me infunde un tremendo respeto, pero espero con impaciencia la tertulia literaria y el taller de escritura compartida que voy a desarrollar junto a ellos. Seguro que será una experiencia inolvidable que me aportará un gran aprendizaje, pues no hay nada más valioso que el conocimiento empírico, y de ése, nuestros mayores tienen muchísimo.
Si quieres leer más sobre las actividades que se han programado para esta semana, haz clic en el siguiente enlace.
«Se valora mucho más el potencial comercial que la calidad literaria».
Éste fue el titular que Ignacio Fortuoso, periodista de La Opinión de Zamora, destacó de la entrevista que me realizó el pasado día 4 de enero. Nada que no sepamos pero, aún así, ha despertado numerosos comentarios.
Que los mejores vendan y sean muy visibles es lo justo, son buenos en lo suyo. Pero que lo hagan personas con notables carencias por salir en televisión o tener muchos seguidores nos habla de los intereses reales de este mundo. No se premia la calidad narrativa, sólo se valora el negocio que hay detrás de una imagen.
Si quieres leer la entrevista completa, pincha aquí.

Una escritora, diez preguntas y un deseo

Entrevista con Ángela Carrasco para interbenavente.es: una escritora, diez preguntas y un deseo.
Muy complacida por participar en este interesante proyecto, un espacio dedicado a la literatura en el que se da cabida a los autores locales de una muy forma original.
No te la pierdas.
XXII Feria del Libro de Benavente.
Presentación de En tiempos de miseria y Resignación en la XXII Feria del Libro de Benavente.

Después del parón forzado por la situación pandémica, volvieron las presentaciones al Paseo de la Mota en la XXII Feria del libro de Benavente.
Gracias a todos aquellos fieles lectores que estuvisteis allí a pesar de la tarde ventosa, y a todos aquellos que, me consta, quisisteis pero no pudisteis.
Si no lo oíste y te apetece leerlo, pincha en el siguiente enlace.
Qué libro me bebo: Cielos de miel y barro & Victorino 2014.

Una armonía emocionante experimentar las sensaciones del vino a través de las páginas de un libro.
Un Victorino 2014 (Tinta de Toro, un vino con carácter, identidad y muy expresivo) es el caldo elegido por Eva Gabar De Lara para trasladarse un siglo atrás a través de la lectura de Cielos de miel y barro: Ley de vida.
Vino y literatura, ¡menuda simbiosis! Os invito a disfrutar de una experiencia -con los cinco sentidos- clicando en el siguiente enlace:
Armonía 58, Cielos de miel y barro – Vitorino 2014.
Gracias a News Gourmet por elegirme entre tantas buenas historias.
Adiós a una musa.
Hay fechas y momentos perpetuos, que arraigan en la memoria y no escapan por más que pasen los años. Adiós a una musa es un relato basado en el día que le dije adiós a la persona que inspiró Cielos de miel y barro, mi abuela materna, Herminia Junquera.


Entrevista con Nativa Selectta.
No puedo negar que me sorprendió que un medio como Nativa Selectta se fijase en mí para una posible entrevista, no porque su temática no estuviese relacionada con la literatura (nada más lejos de la realidad, pues tratan todo tipo de temas de actualidad), más bien porque me pareció un medio demasiado elegante y exquisito para reparar en tan humilde proyecto de escritora. Pero el universo, a veces, también confabula a favor…
Ha sido un auténtico placer realizar esta entrevista. Agradecida por la libertad y la facilidad que me han dado en todo momento. Espero que disfrutéis con la lectura.
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