¿Cómo se construye una historia que atrapa?
Cuando hablamos de trama, hablamos del esqueleto narrativo que sostiene una novela. No es solo lo que ocurre, sino cómo se ordenan y encadenan los hechos para generar interés, tensión y sentido. Una buena trama no se limita a enumerar sucesos: los convierte en experiencia emocional para el lector.
Planteamiento, nudo y desenlace
Esta estructura clásica sigue siendo una de las más eficaces, incluso en narrativas contemporáneas.
1. Planteamiento
Aquí se presenta el mundo de la historia, los personajes principales y el conflicto latente.
En Memorias de un tiempo robado, el planteamiento arranca con una escena cargada de simbolismo: un entierro. El lector entra directamente en un ambiente de pérdida, silencios familiares y asuntos no resueltos. No se explica todo, pero se siembra la inquietud: hay relaciones rotas, secretos y un pasado que pesa.
👉 Ejercicio práctico: escribe una escena inicial donde el conflicto no se nombre explícitamente, pero se intuya.
2. Nudo
Es el desarrollo del conflicto. Las decisiones de los personajes complican la situación y la tensión aumenta.
En mi novela, el nudo se construye a través del desarraigo de Sebastián, la aparición de Damián y la revelación progresiva de una verdad familiar enterrada durante décadas. El lector avanza impulsado por preguntas: ¿por qué ese testamento?, ¿qué une realmente a estos personajes?, ¿qué se ha ocultado?
Aquí la trama se vuelve emocional y moral, no solo factual.
👉 Ejercicio práctico: identifica el momento en el que tu protagonista ya no puede volver atrás.
3. Desenlace
No es solo el final, sino la resolución del conflicto planteado, ya sea cerrando heridas o asumiendo que algunas no sanan del todo.
En Memorias de un tiempo robado, el desenlace no busca un cierre complaciente, sino coherente: las verdades salen a la luz y los personajes deben convivir con ellas. El lector siente que el viaje ha tenido sentido, aunque duela.
👉 Ejercicio práctico: pregúntate qué ha cambiado realmente en tu protagonista al final de la historia.
Trama, argumento y sinopsis: no son lo mismo
Es habitual confundir estos conceptos, pero cumplen funciones distintas:
Argumento: es el resumen completo de la historia, con principio y final, pensado para uso interno del autor o editorial.
Sinopsis: es una herramienta promocional. Sugiere, no revela. Busca seducir al lector sin destripar la historia.
Trama: es la arquitectura interna del relato, la forma en que los hechos se organizan y dosifican para provocar emoción y significado.
En Memorias de un tiempo robado, el argumento podría contarse en pocas páginas; la sinopsis en unos párrafos; pero la trama es lo que permite que el lector descubra la verdad poco a poco, acompañando el dolor, la memoria y la identidad de los personajes.
En resumen
Una buena trama no grita: susurra, tensa y revela en el momento justo. Dominarla es aprender a respetar el ritmo emocional del lector.