Principios narrativos


En toda historia, existen tres engranajes invisibles que dan vida a las palabras:
la voz, el tiempo y la acción.

Son los pilares que sostienen cualquier relato, más allá del estilo o del género.
Determinan cómo se cuenta (la voz), cuándo ocurre (el tiempo) y qué sucede realmente (la acción).

Comprenderlos no solo mejora nuestra escritura: nos permite escribir con conciencia narrativa.

Vamos a recorrerlos uno a uno, tomando como referencia Memorias de un tiempo robado, con ejemplos reales y pequeños ejercicios prácticos para futuros escritores.


1. La voz: quién habla y desde dónde lo hace

La voz no es el autor.
Es el alma que guía la historia.

Puede susurrar o gritar, juzgar o acompañar, confesar o callar.
Es el tono con el que el relato respira.

En Memorias de un tiempo robado, la voz se desdobla:
un narrador omnisciente observa y ordena el relato, pero laten también las voces íntimas de los personajes —Sebastián, Damián, Abelia— a través de recuerdos, pensamientos, cartas y escritos personales.
Esa polifonía convierte la historia en un eco familiar que atraviesa generaciones.
La voz no solo cuenta: repara el silencio.

Ejemplo 1

El inicio de la novela marca claramente esa voz contenida y emocional:

“Miró al cielo y exhaló un largo suspiro. No distinguía las nubes tras la pantalla de lágrimas que le cubría los ojos.”

Aquí la voz no narra el funeral como suceso externo, sino desde la emoción interior.
No describe un entierro: describe una herida.

Ejemplo 2

Cuando Damián se pierde en sus recuerdos:

“Ojalá creyeras… ojalá supieras… pensaba, y se disculpaba con ella por despertarle ese mal sentimiento, pero sólo interiormente.”

La voz del narrador se filtra por la mente del personaje sin romper su intimidad: vemos pensar, no solo actuar.

Ejemplo 3

En las cartas de Damián a Sebastián, la voz se vuelve confesional, casi testamentaria:

“No tengas miedo, este puñado de líneas que te escribe un viejo moribundo no te causará ningún mal.”

Aquí la voz deja de narrar para redimirse. Ya no cuenta: se entrega.

Mini ejercicios prácticos

  1. Escribe una misma escena (una despedida) con:
    • voz distante
    • voz íntima
    • voz confesional
  2. Pregúntate:
    ¿qué cambia emocionalmente aunque el hecho sea el mismo?

2. El tiempo: cuándo ocurre la historia

En literatura, el tiempo no siempre avanza en línea recta.
El narrador lo dobla, lo fragmenta, lo detiene.

El tiempo literario no solo pasa: significa.

En Memorias de un tiempo robado, el tiempo no avanza: se respira.
Oscila entre pasado y presente, entre la posguerra y la memoria.
El lector viaja con Sebastián mientras reconstruye la historia de sus abuelos, y ese viaje —más emocional que cronológico— demuestra que el tiempo no cura: revela.

Funciona como una espiral: cada descubrimiento en el presente ilumina una sombra del pasado.

Ejemplo 1

Cuando Sebastián abre las cartas y viaja al pasado:

“1959. Villafranca del Manzano (Zamora). Volvía del aserradero con las manos metidas en los bolsillos…”

La narración cambia de época sin fractura:
el pasado revive dentro del presente.

Ejemplo 2

El tiempo como herida:

“El tiempo no lo había curado, sólo lo había hecho más consciente de su culpa.”

Aquí el tiempo no sana: profundiza.
No borra: insiste.

Mini ejercicios prácticos

  1. Escribe una escena actual de tu personaje.
  2. Interrumpe con un recuerdo breve del pasado que explique su estado emocional.
  3. Observa cómo el tiempo añade profundidad sin alargar necesariamente la historia.

3. La acción: no son solo los hechos, sino sus consecuencias emocionales

La acción narrativa no se limita a lo que ocurre externamente.
No es solo movimiento, ni sucesión de acontecimientos.

La verdadera acción literaria es aquello que late bajo los hechos:
las consecuencias emocionales que provocan, las transformaciones que dejan en los personajes.

La buena acción no corre: late.

En Memorias de un tiempo robado, la acción nace del deseo de saber y del peso del silencio.
No hay héroes de hazaña, sino supervivientes que actúan movidos por el amor, la pérdida y la memoria.

Cada gesto —abrir un diario, leer una carta, llorar ante una tumba— es una forma de resistencia.

En esta novela, la verdadera acción es recordar.
La historia avanza a través de decisiones íntimas que transforman a los personajes, no mediante grandes peripecias externas.


¿Cómo se va tejiendo esa acción en Memorias de un tiempo robado?

1. Escribir la verdad: el primer gesto que mueve toda la trama

Cuando Damián decide escribir su verdad a Sebastián, enfrentándose a su propia vergüenza, no realiza un acto espectacular, pero sí uno decisivo:
rompe el silencio.

Ese gesto pone en marcha toda la estructura narrativa:
sin esas palabras, no existiría la historia que el lector recorre.

Acción literaria aquí no es hacer, sino atreverse a decir.

Mini ejercicio

Escribe una escena donde un personaje decide contar algo que lleva años callando.
No narres lo que dice: narra lo que le cuesta decidir decirlo.


2. Leer y entender: cuando la acción es interior

Sebastián abre la carta, lee y actúa al decidir continuar la historia de su familia.
La acción no es solo leer: es aceptar comprender.

No huye, no rompe los papeles, no los quema:
elige mirar.

Aquí la acción narrativa es íntima, silenciosa, pero profundamente transformadora:
la acción es leer y entender.

Mini ejercicio

Plantea una escena donde un personaje recibe una información incómoda.
Haz que la acción no sea reaccionar, sino decidir qué hacer con eso que ya sabe.


3. El gesto final: la acción como símbolo

Sin entrar en detalles para no hacer spoiler, basta destacar el momento en que Sebastián llega a la casa heredada y enciende la chimenea.

No es un gesto práctico.
Es un acto simbólico: calor, permanencia, posibilidad de hogar.

Ese gesto encarna la reconciliación con el pasado y la apertura hacia una vida nueva.

Aquí la acción deja de ser solo narrativa:
se vuelve poética.

Mini ejercicio

Elige un gesto cotidiano (encender una luz, cerrar una puerta, tender una cama).
Cárgalo de significado narrativo: ¿qué simboliza para tu personaje?


Cómo se entrelazan voz, tiempo y acción

Estos tres principios no funcionan aislados.
Se cruzan, se sostienen, se potencian.

En Memorias de un tiempo robado:

  • La voz íntima nos permite sentir la herida.
  • El tiempo fragmentado nos revela su origen.
  • La acción contenida nos muestra cómo los personajes intentan sobrevivir a ella.

La historia no solo cuenta hechos:
construye sentido emocional a través de su forma de narrarlos.


Para terminar

Escribir no consiste en manejar muchas palabras, sino en saber:

  • desde qué voz hablas
  • en qué tiempo sitúas al lector
  • qué acciones eliges contar

La voz, el tiempo y la acción son los pilares invisibles de cualquier historia que aspire a quedarse en quien la lee.

Dominar estos principios no hará que escribas más:
hará que escribas mejor.


En conclusión

En cada página, la palabra rescata lo que el tiempo intentó borrar.

Memorias de un tiempo robado es un relato donde la voz, el tiempo y la acción se funden en memoria.
Donde narrar no es solo contar lo que pasó, sino devolver dignidad a lo que fue silenciado.

Y eso, precisamente, es lo que hace que una historia no solo avance:
permanezca.